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Regular la publicidad, fundamental para el control de la obesidad

Publicado el Nov 13, 2013 a las 17:47:21

Los factores de riesgo y la mortalidad que producen las enfermedades por sobrepeso y obesidad están vinculados con problemas de glucosa elevada, obesidad e hipertensión. Esto se debe al elevado consumo de alimentos altos en grasas, alcohol y tabaco, y un reducido consumo de frutas y vegetales, aunado a una casi nula actividad física.

Estudios recientes prevén que para el 2030, la obesidad en México podría llegar al 80% de la población si no se realizan acciones preventivas. Es decir, 8 de cada 10habitantes será obeso, incrementándose las enfermedades coronarias en mexicanos con edad productiva, advirtió el Dr. Simón Barquera Cervera, Director de Investigación en Políticas Públicas y Programas del Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública.

Aunque el problema supera el ámbito de las fronteras nacionales, también depende del nivel de desarrollo de cada país. En México 7 de cada 10 adultos y 1 de cada 3 niños sufren de obesidad, aspecto que lo posiciona como uno de los principales países del mundo con enfermedades crónicas derivadas de esa problemática.

Los factores de riesgo y la mortalidad que producen las enfermedades por sobrepeso y obesidad están vinculados con problemas de glucosa elevada, obesidad e hipertensión. Esto se debe al elevado consumo de alimentos altos en grasas, alcohol y tabaco, y un reducido consumo de frutas y vegetales, aunado a una casi nula actividad física.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2012) señala que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en México en adultos fue de 71.3% (48.6 millones de personas). Este incremento se encuentra entre los más rápidos documentados en el mundo, aunque en los últimos 6 años hubo una desaceleración importante.

Para Barquera Cervera, si bien la mortandad infantil ha disminuido en un 83%, también se presenta una transición hacia enfermedades crónicas que, sin embargo, por la desigualdad imperante en México es una problemática que se hace muy compleja. Por ejemplo, hay regiones en el sur con mucha desnutrición y problemas de retraso en el crecimiento de los niños; en el norte, por el contrario, hay obesidad, diabetes y enfermedades crónicas.

Abundan al problema la propensión laboral al sedentarismo, el comer fuera de casa y otros hábitos derivados del sistema productivo, donde la tecnología ha jugado de manera muy importante al aplicarse en mejores sistemas automatizados como el automóvil, las escaleras eléctricas, el taxi, dejando de lado al transporte activo como las bicicletas o caminar.

Regulación e impuestos

Según el estudio de ENSANUT antes referido, el sobrepeso y la obesidad afectan a 7 de cada 10 adultos en las distintas regiones del país, por lo que se requiere de la regulación, diseño, programas y una adecuada inversión en recursos.

Las prácticas nocivas para la salud podrían cambiar con la regulación de la publicidad y la aplicación de impuestos a los productos que dañan a la sociedad. Para 2030 el gasto probable para atender las enfermedades crónicas derivadas de la obesidad rondará los 1,554 millones de dólares: “Si se logra una reducción del 1% de masa corporal en cada persona, obtendríamos una reducción de casi 200 millones de dólares en la atención de tan sólo tres enfermedades: Diabetes, obesidad y padecimientos cardiovasculares”, aseveró Barquera Cervera.

Según el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria de 2010, el costo total del tratamiento de enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad casi se duplicó entre 2000 y 2008, incrementando de 35 mil a 67 mil millones de pesos; y se estima que dicho gasto aumentará a 151 mil millones de pesos en el año 2017.

Para hacer frente al enorme reto que representa la obesidad y el sobrepeso en México ha sido necesaria la implementación de acciones más allá del Sector Salud y del Sector Educativo, mediante una política integral de Estado que contemple estrategias transversales.

Una acción considerada es el impuesto al refresco. Hace diez años el consumo de refrescos aumentó en un 40% y, por el contrario, el de vegetales se redujo un 30%. A finales de los 80s se empezó a tomar refresco de forma importante y para 2006 los mexicanos consumían de 300 a 400 calorías diarias, con un 20% de la dieta energética proveniente de las bebidas artificiales: “Los efectos van directo a las endocrinas y a la acumulación de grasa; también se afectan el sentido del gusto y la actividad sensorial”, concluyó el investigador.

A manera de colofón, el pasado 18 de octubre se aprobó en la Cámara Baja la Reforma Fiscal que grava con un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de 5% a los alimentos de alto contenido calórico como frituras, dulces, gelatinas o chocolates y de 10% a la enajenación e importación de algunos productos cuya ingesta se encuentra presuntamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad.

En el mismo sentido, se aplicará un gravamen de un peso por litro a las bebidas saborizadas, así como a los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores, que contengan cualquier tipo de azúcares añadidas.

Según las reglas legislativas, dicha aprobación requiere del visto bueno de las dos Cámaras, por lo que falta el debate en la Cámara de Senadores para su total aprobación y puesta en marcha.

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